Sinopsis: Durante casi un año y medio, el director Christian Poveda se infiltra en una de las llamadas maras salvadoreñas, pandillas integradas por jóvenes tatuados que se enfrentan entre sí por el control de la extorsión, el robo y al tráfico de drogas. El documental sobrecoge más, si cabe, sabiendo que Poveda acabaría siendo asesinado a balazos el pasado septiembre mientras caminaba por las calles de El Salvador.
Filmada con cámara al hombro, La vida loca recoge la cotidianidad de miembros de una de las principales agrupaciones pandilleras de El Salvador, La Mara 18, que se caracteriza por tener su propio lenguaje, tatuajes, códigos y elevados niveles de violencia y criminalidad. Esta pandilla y la Mara Salvatrucha, iguales en crueldad, viven una guerra sin piedad que enfrenta a pobres contra pobres. Algunos de sus jóvenes protagonistas fueron asesinados durante el rodaje, tal y como se nos muestra.