ARTES ESCÉNICAS
Los misterios de la ópera
Javier Tomeo y Victoria Vera
Javier Tomeo
Novelista y autor de relatos traducido a la práctica totalidad de las lenguas occidentales, ocasional viñetista y con una única pieza escrita, en origen para teatro (Los bosques de Nyx), de sus escritos se han realizado numerosas versiones al teatro, en España y, sobre todo, en el extranjero. Este aragonés (dicen que tres aragoneses conquistaron Francia: Goya, Buñuel y Tomeo) nos plantea en sus trabajos diversión y reflexión a un tiempo, desde una clave, con frecuencia, de humor rayano en el absurdo, por medio de un lenguaje en apariencia simple que cobra originalidad en su manipulación. La interioridad ficcional de los personajes y las relaciones colectivas figuran entre sus preocupaciones fundamentales. Entre su vasta obra, destacan títulos como Diálogo en Re mayor, El castillo de la carta cifrada, Amado monstruo, El gallitigre, El mayordomo miope, El cazador de leones o Los misterios de la ópera, todas ellas, a su vez, vertidas al teatro.
Victoria Vera
Actriz de belleza sobresaliente y talento contrastado, que ha encarnado numerosos y variados papeles con brillantez, en especial sobre los escenarios, por los que ha recibido el reconocimiento unánime de público y crítica, amén de múltiples galardones. Para televisión, junto a espacios teatrales, destaca su protagonismo en series como Cañas y barro, Ninette y un señor de Murcia, La saga de los Rius o El baile, entre otras. De sus muchas actuaciones fílmicas, podemos mencionar, por citar algunas, Fulanita y sus menganos de Pedro Lazaga, El vivo retrato de F. Rodríguez, Las adolescentes de Pedro Masó, Rebeldía y Mamá, levántate y anda de A. Velasco, Asignatura aprobada de Garci y Delitos privados de Giorgio Mateu. En cuanto a su extensa relación de trabajos teatrales, baste mencionar espectáculos como ¿Por qué corres, Ulises? de Antonio Gala, El adefesio de Alberti, Lorenzaccio de Misset —en el personaje masculino que da título a la pieza—, Las amargas lágrimas de Petra Von Kant de Fassbinder, La tumba de Antígona de María Zambrano, El yermo de las almas de Valle-Inclán o La canasta de Mihura a modo de muestra.