Tenemos Gato
es una compañía de buen humor y mejor talante que vive el teatro con la cabeza y el corazón. La componen: Cristina Rojas , actriz y encargada de la producción y distribución; Homero Rodríguez , actor y encargado del mantenimiento y actualización de la página web; Luis Felipe Blasco, dramaturgo y encargado de comunicación.
Pero más allá de sus tres componentes, tenemos gato es responsabilidad con el hecho teatral y conciencia social con la diversión; tenemos gato es entusiasmo ante cada nuevo reto; tenemos gato es alegría de vivir el teatro y lo que no es el teatro, y ponemos todo nuestro empeño en transmitir amor a la vida con cada representación. Eso es, en definitiva, tenemos gato.
Nuestro propósito es hacer teatro para que la gente sea más feliz. La felicidad ajena nos aporta felicidad. Y aunque todo esto pueda resultar naif, creemos que lo es sólo en apariencia: aportar felicidad nos parece una tarea muy importante, digna de ser tomada con el mayor rigor y la máxima seriedad. Por eso hacemos un teatro próximo a todo el mundo, con un lenguaje cercano y sencillo, diciendo en voz alta lo que muchas veces se piensa y no siempre se resuelve, un teatro divertido para que cada cual pueda hurgar en su interior sin perder la sonrisa. Eso es muy importante: que nadie pierda la sonrisa.
...y si estoy guapa
Dice el refrán: "a los veinte tienes la cara que Dios te da y a los cuarenta la que te has ganado". Cuando uno está en la treintena no se sabe muy bien qué cara tiene pero una cosa sí que está clara: todo el mundo quiere estar guapo. Y guapa. Ahí es donde se encuentran nuestros protagonistas, ÉL y ELLA, dos insatisfechos que buscarán por todos los medios verse guapos, no por una cuestión de belleza sino de felicidad. Y en esa búsqueda se mirarán detrás del espejo, se hablarán debajo de las palabras y escucharán lo que no se atreven a decir, que en ocasiones es por donde hay que pasar para levantarte una mañana y verte verdaderamente guapo. O guapa.
La naranja completa
Llega una edad, los treinta, en que ligar da pereza, miedo, ansiedad, dolor de cabeza y de corazón. Llega una edad, sin embargo, en que la búsqueda de la media naranja es una cuestión de fuerza mayor. Los protagonistas de esta historia, buscadores de naranjas, ÉL y ELLA, tratarán de convencerse de que en verdad son unas auténticas naranjas completas que no necesitan de nadie para sentirse realizados, muy al estilo de los súper-seguros y súper-realizados y súper-contentos consigo mismos jóvenes de hoy. Nosotros, con ellos, nos preguntamos si podemos ser naranjas completas sin contar con nadie más, si es verdad que podemos conseguirlo. Nosotros desafiamos el concepto clásico de “su media naranja” y lo sometemos a la batidora de las emociones: ¿puedo ser una naranja completa?