A la sombrita
El Príncipe que no sabía jugar
La historia comienza así: "Cuentan que, en un castillo, vivía un Rey que protegía excesivamente a su único heredero. Tanto es así, que no le permitía jugar con los demás niños de la aldea. El Príncipe pasaba la mayor parte de su tiempo encerrado en su suntuosa habitación..." De la mano de la compañía de títeres A la sombrita, aprenderemos el valor de una sonrisa y la importancia de la amistad.
Historias asombrosas de animalitos racionales
El hombre se hizo a imagen y semejanza del Creador. Pero desde el principio de los tiempos, ésta criatura quiso dominar por sí sola el Mundo. El Creador le concedió el tiempo suficiente para disfrutar de su existencia, pero no contento, alteró el tiempo de vida de él, de los animales, de las plantas y los modificó todo a su antojo. El Creador no llegaba a entender como se le había ido de las manos. No quería aceptar, que esas criaturas, consentidas, que con tanto mimo había diseñado a su imagen y semejanza, no fusionaran con el resto de la Creación. “Menuda chapuza –comentó- le dedicaré más de seis días a mi próxima Creación. Mejor, no descansaré hasta que la termine”.
El patito feo
La versión de la obra de Hans Christian Andersen, nos cuenta la historia de un cisne que nace accidentalmente en un nido equivocado. Desde el principio el Patito “feo” es rechazado por la sociedad de la granja por su condición de diferente. Es inaceptable para los demás por ser, simplemente, distinto y se ve obligado al exilio por la incomprensión, la crueldad de la ignorancia y la maldad deliberada. Pero casi siempre es peor permanecer en el lugar que no nos corresponde que andar perdidos durante algún tiempo. Al final de un largo trayecto de penurias, pero también de aprendizaje, el patito descubre al verse reflejado así mismo en el agua, que el también es un hermoso cisne. Un final que nos abre hacia la esperanza de que casi siempre las diferencias resultan beneficiosas y crean un futuro brillante.
Así, desde la técnica más artesanal y compleja, disfrutaremos de esta historia de superación personal, la de nuestro simpático y sombreado patito feo.