En una urbanización cualquiera. En algún municipio de la geografía, campan a sus anchas los corruptos. La prevaricación,la recalificación ilegal, licitación de obras de más que dudosa procedencia, comisiones fraudulentas... se conjugan sin pudor a lo largo de los municipios regidos por alcaldes, que reinventan al señor feudal de la baja edad media. El país entero acosado por depredadores, ávidos de terreno, suelo, de un solar,de un bosque que quiere ser urbanizable, robles centenarios con deseo de convertirse en mansiones lujosas. Ante semejante panorama el gobierno, más por un carácter electoralista, que por un sentido práctico de la justicia y el civismo, aboga por una serie de medidas, que califica de novedosas e ingeniosas, aunque de estúpidas que son rozan la parodia. Anuncian la construcción de centros donde este tipo de corruptos serán internados para recibir un tratamiento psicoterapéutico que logrará reeducarlos eliminando sus tendencias corruptas y devolverlos a la sociedad, libres de cualquier tentación urbanística.