Caramala es una compañía que surge con la premisa clara de hacer un teatro que divierta, pues en épocas tan inciertas y de tan mala fortuna a nadie le amarga un dulce. Pero también es un teatro de entrega. Teníamos la necesidad de decir cosas, de coger al espectador como cómplice y darle a modo de risa algo en lo que pensar. Y qué mejor nombre que la hora feliz. Una hora, no más, es todo lo necesario para pasar un rato de felicidad.
La hora feliz
Inma (embarazada), Vito (amargada) y Lis (empanada) son tres chicas que tienen en común una profesión apasionante, la de actrices; un trabajo amargante, el de camareras en un bar de copas; y una amistad imprevista.
Y un día cualquiera, la oportunidad que deseaban les llega sin avisar como un tren que no espera en la estación: o deciden subirse o quizás nunca más vuelva a pasar. Actuar en el mayor teatro de la ciudad es lo que siempre soñaron, pero ahora que tienen una fecha, una historia que contar y un público que les espera, el miedo a dejarlo todo por un sueño sin saber cuál será el final les paraliza. Y es que nunca sabes cuál será el día más importante de tu vida, ese día en el que decides que todo es posible, que atreverse a cruzar la línea quizá sea lo que te devuelva las ganas de ser feliz, y que a veces sólo no puedes, pero con amigos sí.