Caramala
Caramala es una compañía que surge con la premisa clara de hacer un teatro que divierta, pues en épocas tan inciertas y de tan mala fortuna a nadie le amarga un dulce. Pero también es un teatro de entrega. Teníamos la necesidad de decir cosas, de coger al espectador como cómplice y darle a modo de risa algo en lo que pensar. Y qué mejor nombre que la hora feliz. Una hora, no más, es todo lo necesario para pasar un rato de felicidad.
Caramelo
Los hay de frutas inmaduras, masticables para hincarles el diente, mentolados que te ayudan a respirar, medicinales que te curan el alma, duros como la vida, blandos como nosotros, algunos con muy mala leche y otros que te dan la risa.
¿Qué harías si un día tu hermana te pidiera un riñón como quien pide un caramelo?
CARAMELO es el reencuentro de tres hermanas que olvidaron el verdadero sabor de las cosas por el ansia de crecer y que en una noche en la que los caramelos llueven como llueven los recuerdos, tal vez sólo tengas que cerrar los ojos para desear. Porque sólo juntas descubrirán que para saborear un caramelo hay que ir más allá del papel que lo cubre, hay que arrancarle todo su jugo y extraer el relleno convirtiendo lo amargo en dulce como sólo los niños saben hacerlo, siempre jugando.
Te ofrecemos un caramelo de ternura, magia, deseos, recuerdos, cariño y risa… mucha risa.
Texto y dramaturgía: SERGIO RUBIO
Dirección: SERGIO RUBIO Y CARAMALA
Reparto: CARMEN BAQUERO, VIRGINIA MUÑOZ, NOEMÍ RUIZ
Duración 70 m.
La hora feliz
Inma (embarazada), Vito (amargada) y Lis (empanada) son tres chicas que tienen en común una profesión apasionante, la de actrices; un trabajo amargante, el de camareras en un bar de copas; y una amistad imprevista.
Y un día cualquiera, la oportunidad que deseaban les llega sin avisar como un tren que no espera en la estación: o deciden subirse o quizás nunca más vuelva a pasar. Actuar en el mayor teatro de la ciudad es lo que siempre soñaron, pero ahora que tienen una fecha, una historia que contar y un público que les espera, el miedo a dejarlo todo por un sueño sin saber cuál será el final les paraliza. Y es que nunca sabes cuál será el día más importante de tu vida, ese día en el que decides que todo es posible, que atreverse a cruzar la línea quizá sea lo que te devuelva las ganas de ser feliz, y que a veces sólo no puedes, pero con amigos sí.